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por TheDrugProject PODCAST

4 min lectura

Al igual que los ordenadores o los móviles, las células de nuestro cuerpo están compuestas por un software en el que están codificadas las instrucciones (el material genético) y por un hardware (diversas proteínas), que ejecutan esas instrucciones. Los virus, sin embargo, son algo así como un software que no tiene hardware. Dicho de otro modo: los virus tienen las instrucciones para dividirse y expandirse, pero sin la maquinaria biológica adecuada les es imposible. Por este motivo, los virus necesitan infectar a animales, plantas o bacterias para secuestrar sus proteínas y poder ejecutar sus propias instrucciones.

A diferencia de otros virus, el SARS-CoV-2 es un nuevo tipo de coronavirus que conocemos desde hace muy poco tiempo y contra el cual carecemos de antivirales eficaces por el momento. Sin embargo, existe un método para inactivar al virus que conocemos desde hace miles de años: el jabón. Pero… ¿qué es realmente el jabón?

La palabra <<saponis>>, que en latín significa jabón, apareció por primera vez en Naturalis historia escrita por el famoso procurador romano Plinio el Viejo. Esta voz latina proviene, a su vez, de una antigua leyenda griega en la que se cuenta que, en el monte Sapo, se realizaban sacrificios de animales que luego eran incinerados. Las grasas animales eran hervidas con cenizas de madera y de ahí obtenían el jabón con el que limpiaban la ropa. Un momento… ¿Cómo? ¿Animales incinerados? ¿Grasa animal? Por extraño que parezca, todo tiene su sentido. Tal y como rezaba el viejo refrán <<la mancha de una mora, con otra verde se quita>>;  pues bien, también una mancha de grasa se limpia con otra grasa.

 

EL JABÓN CONTRA LAS MANCHAS

En la ropa tenemos distintos tipos de manchas. Muchas moléculas orgánicas no manchan porque son solubles en agua, así que, si lavas con agua, la mancha se disuelve y se va. Pero con las grasas no ocurre lo mismo. Las manchas de aceite no son solubles en agua porque los lípidos no se mezclan con ésta. Así que por mucho que frotes con agua, las manchas prefieren quedarse bien pegaditos a tu camisa preferida. Para disolverlo necesitamos jabón, que no es otra cosa que un tipo de grasa que ayuda a disolver otras manchas de grasa.

Las grasas son, químicamente hablando, triglicéridos; es decir, una molécula de glicerina unida a tres cadenas de ácidos grasos. Para fabricar jabón, necesitamos transformar estos triglicéridos en moléculas de jabón. Lo que se hace es mezclar grasas –hoy obtenidas de aceites vegetales– con una con un álcali como es la sosa cáustica, también llamado hidróxido de sodio (NaOH). En términos generales, consiste en mezclar la parte ácida de la grasa con una base como el NaOH –que antiguamente se obtenía de la ceniza de la madera. En esta reacción, conocida como saponificación, se rompen los enlaces que mantienen unida la glicerina para formar nuevos enlaces entre el sodio de la sosa y las cadenas de ácidos grasos, generando así una sal de sodio y dejando libre la glicerina (Ver Esquema 1). Esa sal de sodio es lo que conocemos como jabón, mientras que la glicerina… Bueno, la glicerina es uno de los reactivos para fabricar explosivos como nitroglicerina o la dinamita, pero de esto hablaremos otro día. La cualidad más importante de las moléculas del jabón es que son anfipáticas, una palabreja que significa que tiene dos partes: una soluble en agua y otra soluble en grasas, de manera que la parte grasa disuelve la mancha y la otra se mezcla con el agua facilitando el arrastre. De acuerdo, el jabón usa esta doble acción para quitar las manchas de aceite, pero ¿cómo logra matar o, mejor dicho, inactivar a los virus?

Esquema 1. Reacción de saponificación para fabricar jabón.

EL JABÓN CONTRA LOS VIRUS

Los coronavirus tienen una membrana lipídica, como una especie de envuelta de grasa que protege el material genético viral. Además, estos virus tienen proteínas embebidas en la membrana que les facilitan la infección y les dan esa estructura tan característica que vemos estos días en todos los lados. Al toser, al estornudar o al hablar salen expedidas pequeñas gotas que pueden viajar algunos metros. Son las llamadas <<gotas de Flügge>> (en honor al al higienista alemán, Carl Flügge). Por lo que sabemos, este tipo de virus parece que viaja en las gotículas más grandes, por lo que alcanza poca distancia. Sin embargo, aunque no alcancen a otra persona, cuando la gota cae en una superficie y se evapora, el virus puede mantenerse activo. Basta con que otra persona toque esa superficie para que el virus se adhiera a la piel y, una vez ahí, existen muchas probabilidades de que alcance las mucosas y termine causando la infección.

Diagrama esquemático de los coronavirus.

Pero todavía podemos evitar contagios con un sencillo gesto de higiene personal. Gracias a esta naturaleza anfipática de la que hablamos, cuando nos lavamos las manos con agua jabonosa, las moléculas de jabón tienen la misma doble acción contra los virus. Por un lado, su parte grasa <<disuelve>> los lípidos de membrana del virus, deshaciendo su estructura, mientras que su parte acuosa se mezcla con el agua, despegándolo de nuestra piel y arrastrándolo. En definitiva, el jabón elimina los virus de igual manera que lo eliminan las manchas aceitosas. Por lo tanto, algo tan fácil como frotarse con agua y jabón supone una gran barrera contra la infección de estos virus.

Así es como la Organización Mundial de la Salud recomienda que hagamos este proceso de higiene: 

  Imagen obtenida de OMS, disponible en: https://www.who.int/gpsc/information_centre/gpsc_lavarse_manos_poster_es.pdf

Si además utilizamos soluciones hidroalcohólicas como los geles desinfectantes, que suelen contener un 70% de etanol, aumentamos considerablemente las probabilidades de eliminar el virus de nuestra superficie. Estos geles desinfectantes actúan de manera parecida al agua jabonosa: el etanol permeabiliza las membranas lipídicas, destruyendo así la estructura de los virus e inactivándolos.

Ante estos momentos de incertidumbre ocasionados por la pandemia de COVID-19, es fácil encontrar cadenas de mensajes con información relativa a este tema. Desde TheDrugProject.com instamos a que se sigan las recomendaciones oficiales desde las autoridades competentes y desde las fuentes fiables. No nos dejemos llevar por las cadenas de información falsas y ¡lavémonos las manos!

 

 

 


 

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